Trench forma parte de la colección Le Vestiaire des Parfums y está inspirada en una de las piezas más icónicas del armario YSL: la gabardina. Como el abrigo que se ajusta al cuerpo marcando la silueta, este perfume explora la dualidad entre estructura impecable y sensualidad suave, mezclando la rigidez gráfica del corte con la caricia fluida del tejido.
Para capturar esa idea, los perfumistas Amandine Clerc-Marie y Alberto Morillas eligen como protagonista uno de los materiales más nobles de la perfumería: la manteca de orris (concreto de iris pallida), conocida por su textura aterciopelada, empolvada y ligeramente amaderada, con matices de violeta y ante suave.
Sobre esta columna de iris se derrama una lluvia de cítricos chispeantes: bergamota y mandarina aportan luz, frescor y un brillo casi metálico, mientras un acorde de higo introduce una jugosidad verde, delicadamente frutal, que recuerda a gotas de lluvia resbalando sobre la gabardina.
En el corazón, el iris se despliega cremoso y ligeramente atalcado, rodeado de neroli, que suma un blanco floral limpio, luminoso y moderno. Este dúo construye la sensación de camisa impecable bajo el trench: por un lado la caricia empolvada del iris, por otro la frescura solar del neroli que hace que la fragancia nunca se vuelva pesada.
La base descansa sobre un lecho de almizcles blancos, semilla de ambreta y cedro. Los almizcles y la ambreta aportan efecto “piel limpia” con un punto cálido, ligeramente sensual, mientras el cedro añade estructura seca y elegante, como el forro perfectamente cortado de la prenda. El resultado es un secado suave, pulido y adictivo, que se percibe profesional, ordenado y con ese toque de subversión silenciosa tan propio de YSL.
En piel femenina, Trench resalta su faceta más empolvada y luminosa, perfecta para looks minimalistas, camisas blancas y estilismos de oficina chic. En piel masculina, el contraste entre cítricos, iris y cedro construye una firma limpia y sofisticada, ideal para quienes quieren oler elegante y moderno sin recurrir a un perfume pesado o excesivamente amaderado. Como buena gabardina, funciona casi todo el año y se adapta tanto a días de trabajo como a noches urbanas con dress code inteligente.