En árabe, “Rihla” significa viaje, y esa es exactamente la idea detrás de este perfume: una travesía por rutas de Oriente Medio convertida en fragancia. Diptyque imagina un largo recorrido entre ciudades antiguas, bazares de especias, cuero trabajado y desiertos dorados; Eau Rihla narra ese camino a través de un cuero que va cambiando de textura y temperatura conforme avanzan las horas sobre la piel.
La salida combina la vivacidad especiada de la pimienta rosa con la calidez del cedro del Atlas, creando un arranque vibrante, ligeramente seco y amaderado. Sobre ese fondo aparece enseguida una frambuesa jugosa, dulce pero elegante, que aporta un contraste rojo y brillante, casi como un sirope ligero que cae sobre un cuero nuevo: un guiño frutal que suaviza el conjunto y lo hace sorprendentemente llevadero desde el primer momento.
En el corazón se asienta el acorde de cuero, protagonista absoluto de la composición: no es un cuero agresivo ni ahumado, sino más bien la sensación de una pieza de marroquinería trabajada y flexible, con un punto ligeramente polvoroso. Este cuero se envuelve en iris, que aporta una faceta empolvada, cosmética y muy sofisticada, y en notas de cedro que dan estructura, recordando a cajas de madera, librerías y baúles de viaje.
Conforme el perfume evoluciona, azafrán y vainilla entran en juego, redondeando el acorde con una calidez especiada y un dulzor cremoso que jamás llega a ser empalagoso. El azafrán sugiere ese aire de bazar de especias, con un punto casi cuero-metálico, mientras que la vainilla y los almizcles construyen un fondo de “segunda piel” cálida y ligeramente dulce, que convierte a Eau Rihla en un cuero gourmand muy refinado. El secado se percibe como un velo de cuero suave, frambuesa difusa, iris polvoroso y vainilla cremosa, que se queda mucho tiempo abrazado a la piel.
Eau Rihla es ideal para noches, ocasiones especiales y meses fríos, pero también para quienes buscan un perfume de firma intenso y con carácter, siempre que se use con moderación. En piel masculina, el cuero, el cedro y las especias destacan, creando un aura elegante y ligeramente misteriosa; en piel femenina, la frambuesa, el iris y la vainilla le dan un matiz sensual, dulce y polvoroso. En ambos casos, es un cuero moderno, lujoso y muy bien equilibrado, considerado por muchos como uno de los cueros más interesantes y ponibles de la casa.